Cortinas de cristal: cierra sin renunciar a las vistas.
Transparencia, protección y diseño en perfecta armonía.
Las cortinas de cristal DISPER son la solución ideal para cerrar terrazas, porches o balcones sin romper la continuidad visual ni la conexión con el exterior. Gracias a su diseño sin perfiles verticales, estos sistemas permiten crear espacios protegidos, estéticamente limpios y con aislamiento variable según el modelo, requiriendo además un mantenimiento mínimo. Ya sea con apertura corredera, sistema abatible o doble acristalamiento para mayor aislamiento, nuestros cerramientos ofrecen una respuesta técnica y visual a cada necesidad arquitectónica.
Sin perfiles. Sin límites. Sin interrupciones.
Gracias a su diseño sin marcos verticales, las cortinas de cristal DISPER permiten una vista completamente despejada del exterior. Ya estén abiertas o cerradas, crean una conexión visual continua con el entorno, aportando luminosidad, amplitud y una experiencia panorámica real. Perfectas para terrazas con vistas, jardines o áticos donde cada detalle del paisaje cuenta.
El exterior, solo cuando tú lo decidas.
Las cortinas de cristal actúan como una barrera eficaz frente al viento, la lluvia, el polvo, el ruido o las bajas temperaturas. Con opciones como el sistema DP35 con aislamiento térmico y acústico reforzado, permiten disfrutar de la terraza durante todo el año con máximo confort y eficiencia energética, sin renunciar a la estética.
Un sistema para cada proyecto. Un estilo para cada hogar.
La gama de cortinas de cristal DISPER incluye soluciones correderas (DP20), abatibles (DP25), con aislamiento (DP35) o para grandes dimensiones (DP40). Cada modelo responde a una necesidad específica, ya sea por espacio disponible, exigencia técnica o estilo arquitectónico. Un sistema versátil, modular y a medida.
Cierra con cristal. Incrementa el valor de tu espacio.
Además de proteger y ampliar el uso de tu terraza, las cortinas de cristal aportan una estética limpia y moderna que embellece cualquier fachada o estructura. Al integrarse sin alterar el diseño original del edificio, mejoran la percepción del espacio y aumentan el valor funcional y comercial del inmueble.



